Creo que no hay nada en este mundo, y cuando digo “nada” me refiero a NADA, más despiadado, maquiavélico y maligno que un grupo de mujeres compitiendo entres si para conquistar hombres.
Según leí por ahí, porque está muy tarde, creo que nunca lo escuche, Dolina dice algo así como que todo lo que hacen los hombres es para conquistar mujeres. Les confieso algo, todo lo que hacemos las mujeres es para conquistar hombres, pero esta conquista no es solamente para terminar en una cama con algún señor, a veces si, pero otras es simplemente para levantar nuestra autoestima y nos alcanza con que ese señor que pusimos en la mira nos invite a tomar un trago y decirle “no, gracias”, para haber cumplido satisfactoriamente con nuestra misión. No, las mujeres no somos buenas, para nada, eso es solo un mito urbano.
Bueno, retomando, formar parte de ese circulo de mujeres en plan de seducción, es algo realmente estresante, más aun sabiendo que dentro de este clan macabro la mayoría tienen unos cuantos años menos que una, unos cuantos centímetros más de estatura, unos culos parados realmente envidiables y unas tetas dignas de ser puestas en exhibición detrás de un pronunciado escote, atributos que obviamente a una la naturaleza olvido asignar, y encima son capaces de llegar a un viernes a la 1 de la mañana frescas y radiantes como una lechuga recién cortada, no como una, que con mucha suerte y viento a favor, apenas si llega despierta después de haber laburado toda la semana, ido a la facultad hasta altas horas, hacerle el aguante a la familia que está de bajón por un abuelo internado, preparar parciales y asistir a un curso de teatro; en especial este viernes, que mi día va a empezar a las 6 de la mañana y hasta las 11 no culminan mis obligaciones.
Qué posibilidad puede haber de que ese chico a quien puse en la mira me de bola a mi, en las condiciones en que puedo llegar a estar, en lugar de a alguna de esas mocosas atrevidas que sufren de una revolución hormonal de magnitud suficiente como para marear a cualquier ser viviente, y teniendo en cuenta que la semana pasada, en un ataque de impaciencia, lo mandé a la concha de su hermana aunque después me haya arrepentido? Simplemente las posibilidades se reducen a cero!
Será Lulú capaz de contener su mal humor producto del cansancio después de semejante jornada y sacar a esa mujer seductora y misteriosa que lleva dentro, su haz bajo la manga, o saldrá de ahí sintiéndose la hermana gemela de Patito Feo? Esto lo sabremos en el próximo capítulo de “Reencuentro, diez años después, con las arpías del secundario”.