Hoy me siento un nene. Hoy me siento un adulto. Hoy cumplo diez años. Aunque hoy cumplo diez años siento que soy un hombre que cumplió con sus propósitos y logró sus sueños. Sí, Fernando, hoy cumplís diez años, por fin.
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Nunca pensé que el jueguito preferido de la infancia me iba a llevar a cumplir diez años en los medios. Jugaba por teléfono haciendo voces. Jugaba a ser otra gente. Era una señora, un nene, un viejito, una francesita sensual (ésa la saqué de mi queridísima prima Clodie), un reo y una tana vieja (que copié de escuchar a la señora de Giadouru). No me gustaba jugar con los otros chicos, ni cuando era chico me gustaban los chicos. El jueguito era yo en el teléfono, yo conmigo, en mi mundo. Yo cuando no era yo, yo cuando era otros. Ése era el juego, mi juego preferido. Ese juego que a veces interrumpía mi madre cuando levantaba el teléfono de abajo y gritaba: “¡Todavía estás hablando por teléfono Fernando, cortá de una vez querés!”. Ese juego que provocaba saladísimas cuentas de ENTEL y otra vez el grito de mamá Malena al verlas: “¡Fernando, carajo, mirá lo que llegó de teléfono por tus putas conversaciones eternas, el mes que viene no te doy la mensualidad, te jodiste..!”.
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Hoy cumplo diez años. Diez años hace que tengo un programa de radio propio. Diez años de no ser quien soy, y sin embargo soy más que nunca. Soy y no soy. Otra vez mi juego preferido, ser los otros, ser él, ser ella, ser nosotros, ser ustedes… Ser yo, sin ser yo. Por fin. Hace diez años que juego a este laberinto, a este trabalenguas. Hace diez años que hablo en serio. Hace diez años que hablo en broma. Hace diez años que hablan los demás por mí y hace diez años que hablo yo por los demás. Hace diez años que Dick dice atrocidades que me avergüenzan, hace diez años que La Mega o Roberto me hacen reír y a veces los detesto, hace diez años que Palito enseña lo que es ser un pibe que no tenía qué comer, hace diez años que Sabino enternece y da cátedra. Hace diez años que ellos hablan solos, por ellos mismos. Hace diez años que los escucho. Hace diez años que me escuchan. Hace diez años que Delia Dora de Fernández me metió en mi primer quilombo radial cuando la esperaba un grupo de oyentes en la puerta de la radio para putearla porque había dicho que este país era una mierda porque 30.000 desaparecidos habían sido pocos. Hace diez años que me entienden, que no me entienden, que me aman, que me odian, que están de acuerdo y que no están de acuerdo. Hace diez años que opinan, que opino, que hablamos de pelotudeces y hace diez años que filosofamos. Hace diez años que piden sangre o simplemente que aparezca un perrito. Hace diez años que ustedes, mis oyentes, denuncian pozos, semáforos que no funcionan, reportan el tránsito, y nos cuentan sus vidas. Hace diez años que me salen programas excelentes y programas que son un bodrio. Un programa de radio diario es difícil y me encanta, es fácil y lo odio. Hace diez años que tengo un compromiso social, un compromiso que a veces no soporto, que no aguanto. Hace diez años que a veces no quiero ir y a veces si no voy me muero, me falta el aire. Hace diez años que me encanta hacerlos reír, levantarles el ánimo y ayudarlos a enfrentar el día. Hace diez años que ustedes, mis oyentes, hacen lo mismo por mí. De nada y gracias. Gracias y de nada.
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Hace diez años que juego con ustedes a mi jueguito preferido. Hace diez años que soy un bufón, un traidor, un genio, un boludo, un hipócrita, un mentiroso, una bestia, un irresponsable, un provocador, un maleducado malhablado y hace diez años que a veces doy con la palabra justa y en el clavo.
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Gracias, Lalo. Gracias, Elizabeth. Gracias, Héctor Larrea. Gracias, Betty, siempre Betty… Elizalde claro; gracias, Mario Mactas, Víctor Hugo, Hugo Guerrero Marthineitz; gracias, Negro Veiga, hablando de negros… gracias, Quique, gracias, Lete, y me metí con los agradecimientos y cagué, la lista es eterna. En serio, no lo digo para zafar, es que no quiero quedar mal al divino botón y tengo más gente para agradecer que caracteres permitidos.
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Gracias a mis oyentes, me encanta cuando me dicen: “Gracias por las mañanas”… y yo pienso “misión cumplida, pibe” y me respeto a pesar de todo lo que dicen que soy.
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Hoy cumplo diez años y estoy emocionado como un nene. Anoche no pude dormir, era como cuando esperaba la llegada de Papá Noel… Estoy feliz y un poco angustiado también, no podía ser de otra manera. Me aterran los diez años. Me encantan los diez años… mmmhhh, no sé más qué decir en este momento… Si querés escuchar todo lo que no tengo para decir y todo lo que tengo para decir sintonizá hoy la 95.1 de 7 a 21. Maratón radial. Diez años… adiós… ah, una cosita más, perdón, gracias Milagros.
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Silencio, bache, nudo, me voy a llorar en paz...
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